viernes, 30 de enero de 2009

La viña del Señor

Isaías 5:1-7

Queridos hermanos, quiero compartir este pasaje con ustedes.


Según Isaías, el Señor tenía una viña, la cuál había plantado, cuidado y protegido de piedras, espinos y estaba en ladera fertil. Y el Señor de la viña esperaba que la misma diese uvas, y dió uvas silvestres, vers 2.
Tenemos que conocer sobre este pasaje varias cosas que el Señor ha hecho:

1. Somos trabajadores de su viña.

Pero si Dios nos ha dado todas las armas necesarias, porqué la viña del Señor no da uvas (fruto), primero, hemos olvidado lo que ha hecho el Señor de la viña.
Segundo, somos solo trabajadores de él, la viña no es nuestra. Muchas veces olvidamos eso.


2. Dios te ha dado todo lo que necesitas.

¿ Qué me ha dado Dios?.
Jua 20:22 Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

Lo primero, el Señor Jesús, estando con sus discípulos luego de resucitar, sopló y les dijo, recibid el Espíritu Santo

Queridos hermanos, si nosotros no recibimos el espíritu Santo, y no solo eso, porque el que es hijo de Dios, y se lo pide, ya tiene el Espíritu Santo:

Luc 11:13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

¿Qué falta?, que tengamos una amistad con el Espíritu Santo.

Jesús quiere que seamos sus amigos, más que hijo, el amigo es alguien en quien puedes confiar, hablar cuando tienes problemas y disfrutar cuando estás contento.

Jua 15:14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

Jua 15:15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.


El anhelo del Señor es que seamos sus amigos. Tu puedes tenerlo, pero no conocerlo, y no podemos salir a predicar si no es llenos de él y conociéndolo.

Jesus les dijo a los discípulos:

Luc 24:49 He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

La promesa, es su Espíritu, y no debes ir a trabajar a la viña si no lo tienes.

Por último:

3. ¿Qué quiere Dios de nosotros?

Isa 5:4 ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres?

Isa 5:5 Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada.

Isa 5:6 Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella.

Isa 5:7 Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor.



La viña del Señor es su pueblo, somos trabajadores y PARTE de esa viña, y si no damos el fruto que Dios quiere:
juicio, justicia.

pues sencillamente, vendrá juicio sobre aquellos que no den fruto.

Dios quitará todo sustento.

Dios les bendiga rica y poderosamente.

Oro a Dios para que esta palabra sea de bendición, que nos ayude a tener una amistad con el Espíritu Santo y que si alguna cosa estaba estorbando en su viña, que la quite y que nos ayude para que no seamos nosotros la piedra de tropiezo.

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